La siguiente historia es la de unos padres cuyo hijo fue diagnosticado DOS VECES de TDAH. No se conformaron y empezaron a buscar por su cuenta. Su investigación y tesón les llevó por otros caminos más esperanzadores lejos del TDAH. Sirva de ejemplo de lo fácil que es hoy en día obtener un diagnóstico erróneo ( o dos como en este caso) y cómo, cuando se encuentran profesionales digamos más "abiertos", es cuando empezamos a ayudar de verdad a nuestros hijos. El texto siguiente forma parte de la correspondencia que he mantenido con este padre al que le pedí que me la dejara publicar y ha accedido de buen gusto pese a que se trata de mensajes de índole privado porque como el dice literalmente:
"Solo con que una sola persona se de cuenta, aunque sea por descartar, estaré satisfecho, si yo por casualidad hubiera leído algo parecido seguramente las cosas habrían ido por caminos distintos". Seguro que así será, gracias Ramón.
"Solo con que una sola persona se de cuenta, aunque sea por descartar, estaré satisfecho, si yo por casualidad hubiera leído algo parecido seguramente las cosas habrían ido por caminos distintos". Seguro que así será, gracias Ramón.
Jordi Badía

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